🌫️ 2. Sapa: creatividad en medio del caos.
- Marta Gonzalez
- 12 nov 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 30 nov 2025
Sapa me recibió con un caos que pronto se transformó en calma. Tras una llegada complicada —marcada por lluvias intensas, alojamientos fallidos y una búsqueda constante de refugio—, finalmente encontré un lugar donde respirar, crear y reconectar conmigo misma.
En esta segunda parte, comparto cómo viví el tifón número 11, los rincones inspiradores del pueblo que encontré y algunas reflexiones sobre la cultura local desde una mirada íntima. Y si quieres leer mi llegada, algo complicada, puedes hacerlo aquí.
🏨Mi refugio en Sapa
Tras caer en varias trampas de alojamiento, desde mi llegada a Hanoi, que prometían más de lo que ofrecían, decidí buscar hospedaje en persona. Después de muchas vueltas, encontré uno que, aunque no era barato, cumplía todos mis requisitos: tranquilidad, espacio para trabajar, vistas inspiradoras y, sobre todo, seguridad ante el tifón que se avecinaba.
El Sapa House Hotel, cerca del centro, con una recepción alegre. Los trabajadores —incluida la dueña— llevaban gorros típicos de la etnia Hmong, un detalle que me sacó una sonrisa.
La habitación era compacta pero funcional: un escritorio amplio, una cama cómoda, un armario y un pequeño sofá. Desde el balcón se veían las montañas, envueltas en niebla. El baño estaba limpio y tenía un estilo moderno. Todo lo necesario para sentirme cómoda y empezar a crear.
Pasé una noche de prueba y, al día siguiente, me desperté descansada, feliz, con ganas de hacer cosas y esta era la señal de que había encontrado mi “hogar temporal”. Por fin, empecé a vivir.
Tras una semana de desfase horario, mi cuerpo se adaptó al ritmo local. Me levantaba temprano, con el sol, y disfrutaba del silencio de las calles. Luego volvía al hotel y desayunaba con la dueña. Aunque su inglés era limitado, sus gestos y sonrisas hablaban el idioma universal de la calidez humana del pueblo vietnamita.
⚡El tifón número 11: creatividad en medio de la tormenta
Cada vez que abría internet, saltaba la alerta de la tormenta tropical que se dirigía a Sapa. Pero esta vez no sentí miedo. Me propuse vivirlo con calma, sabiendo que estas tormentas son parte del alma de Asia.
Una mañana me desperté con la lluvia golpeando con fuerza la barandilla de mi terraza. Al abrir las cortinas, ahí estaba: el tifón número 11, descargando toda su furia sobre el pequeño pueblo. Sonreí. Me sentí afortunada de poder observarlo desde la seguridad de mi ventana. Bajé a desayunar y regresé a mi “casa”.
Forzada por las circunstancias, continuó mi proceso creativo. Las historias fluían. Me acostaba agradecida y me levantaba ansiosa por sumergirme en aquellos borradores. Fueron tres días en los que el tiempo pareció detenerse.
En Sapa, solo llovió, pero en el valle vecino de Cat Cat, el río se desbordó. La peor parte se la llevó la provincia contigua, donde hubo inundaciones dramáticas y evacuaciones. Lo más importante es estar informado. Yo consultaba diariamente Accuweather. También elegí alojarme en una zona elevada, lejos de valles y laderas propensas a desprendimientos. Esa decisión me dio tranquilidad y seguridad.
🌾Arrozales y miradores

Pasado el tifón, las calles volvieron a la normalidad. Y yo, a explorar. Después de la tormenta siempre llega la calma. Tras tres días encerrada en mi refugio, decidí perderme por caminos que me llevaran a admirar los famosos valles, donde los arrozales eran los protagonistas.
Abrí Google Maps, busqué un mirador bonito y hacia allí me dirigí. Decidí irme sola porque necesitaba dejar que las ideas fluyeran. Muchas veces me paraba a escribir todo lo que pasaba por mi cabeza. Iniciar mi nuevo estilo de vida requiere disciplina, silencio y espacio para que las ideas respiren.
Uno de mis lugares favoritos fue el mirador de Lao Cai Tavan. Allí encontrarás mujeres de la tribu Giay vendiendo artesanías y tentempiés. Hacía mucho calor, pero no fue un impedimento para darme cuenta de la magia de los paisajes.
Animada por la belleza del lugar, seguí mi itinerario hacia Best View Sapa. El camino era largo. Antes de llegar, encontré otro café con vistas y sin pagar entrada: Háu Thào Villa & Coffee. Había pocos turistas, y aunque no tenía los rincones para la foto perfecta como el Best View Sapa, me maravillé de la belleza salvaje y rústica del valle. Repuse fuerzas y regresé al hotel con el corazón lleno.
He recopilado una lista con cafés que inspiran y otra, con consejos prácticos.
📸Café Moana: turismo de redes sociales
Era un día de niebla y chispeaba, así que no había muchos turistas. En el jardín del café encontrarás rincones diseñados para la captura mágica: la famosa puerta de Bali, una mano en la que puedes sentarte, unas alas de ángel que esperan vestirte, un piano y muchos otros.
Me sorprendió ver a turistas haciendo fila para hacerse fotos. Con un té en la mano, reflexioné sobre la cultura de la foto perfecta: imágenes embellecidas con filtros que nos alejan de la realidad, como aquellos hoteles que parecían mágicos en fotos y resultaban decepcionantes al llegar.

Aun así, una escultura en particular hizo que todo valiera la pena. Representaba serenidad, paz y una conexión profunda con la naturaleza. Justo lo que yo sentía. Quizás por eso me detuve.
Sapa está lleno de cafés como el Moana, pensados para el turismo visual. Y con un poco de suerte, también para disfrutar a solas. Solo hay que perderse entre las montañas para descubrirlos.
🤔¿Vale la pena visitar Cat Cat Village?
“Cat Cat Village” es una aldea étnica a 30 minutos a pie de Sapa. Aunque las fotos eran atractivas, había leído opiniones contradictorias. Me dirigí hacia allí sin expectativas. Al dar una curva, vi un café solitario en lo alto de una colina.
Parecía cerrado, pero las vistas eran tan hermosas que decidí acercarme. Su nombre es Xavia Sapa. Allí descubrí otra escultura mágica. No había turistas, solo ella y yo. Sentada delante de ella, me animaba a abrirme al presente, a disfrutar de mi introspección creativa y seguir siendo salvaje, auténtica, como ella.
Desde lo alto, observé una larga fila de turistas esperando para entrar a “Cat Cat”. Entre las colas, los trajes que alquilaban para fotos y el pago por ver un pueblo, se me fueron las ganas.
Cada uno tiene su momento, y según ese estado, conectará con unos lugares más que con otros.
🏛️Hotel de la Coupole: lujo indochino y arte en Sapa

Este hotel de diseño francés-indochino, visible desde toda la ciudad, se ubica junto a la estación del tren hacia Fansipan. Su decoración es impresionante y, si te gusta el arte, merece una visita.
Al entrar, los botones me recibieron con amabilidad y, tras pedir una consumición, me dirigieron hacia el ascensor. En el camino descubrí una instalación de sombreros flotantes y maletas vintage que me transportó a mis días creativos en Berlín.
Al abrirse la puerta del ascensor, me encontré en una sala llena de maniquís vestidos con kimonos antiguos. Todo desprendía lujo y elegancia. Me dirigí a la famosa terraza. Las vistas deben ser espectaculares. Yo lo visité en un día de niebla y lluvia, pero incluso así, fue una experiencia inspiradora.
💭Reflexiones finales
Entre arrozales, esculturas, cafés y silencios, encontré inspiración y contradicciones. Y todo forma parte del viaje. Todo hace que me merezca la pena.
Si quieres seguir viajando conmigo, la tercera parte ya está disponible.
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