🌧️ Viajando por Vietnam en temporada de lluvias: una aventura inolvidable
- Marta Gonzalez
- 12 nov 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 30 nov 2025

En la primera serie de mi blog os cuento cómo es viajar por Vietnam en temporada de lluvias. Fueron dos meses intensos y maravillosos, desde Sapa, en el norte, hasta Da Lat, en el sur.
Soy una viajera de 46 años, vegetariana desde niña, y he recorrido 55 países. En este viaje, además de adentrarme en la cultura vietnamita, inicié este blog con la ilusión de buscar un nuevo estilo de vida.
¡Coged el paraguas y comencemos este viaje!
✈️Llegada a Hanoi: primeras impresiones del caos.
Tras un vuelo de 15 horas aterricé en Hanói el 27 de septiembre, agotada y sin dormir. Salí del avión con ganas de conocer el país del que todos hablan, y un calor pegajoso me estaba esperando, con los brazos abiertos.
El primer contacto fue el control de pasaportes, con una cola interminable de turistas ansiosos por iniciar sus aventuras. Todo discurrió sin incidencias, recogí mi equipaje y me monté en un Grab (el Uber asiático) para llegar al hotel que había reservado. Durante el trayecto disfruté, ilusionada, de todo lo que mis ojos alcanzaban a ver.
Tras una hora de tráfico intenso, llegué a mi hotel, en el Old Quarter (el barrio histórico donde queda patente el periodo colonial francés). Un ruido ensordecedor de motores y bocinas envolvió la escena. Era la hora en que todo el país se subía a su moto y se iba a trabajar.
El hotel reservado fue una decepción: nada que ver con las fotos, algo que me ocurrió a lo largo del viaje. Durante el check-in confirmé lo que temía: el aire acondicionado llevaba días sin funcionar. ¡Perfecto! Hora de buscar otro hotel.
Dejé las maletas y me deslicé entre el caótico tráfico como una serpiente. Cruzar las calles en Vietnam es una tarea que requiere toda tu atención y valentía. Mi cerebro no funcionaba muy bien y me costaba memorizar las calles para no perderme. Sin internet, sin mapa y con motos por todas partes… era yo contra Hanoi.
Movida por la urgencia de refugiarme en el aire acondicionado, encontré un hotel caro y sin ventana, pero con aire acondicionado: un verdadero regalo.
🍜Paseo por el Old Quarter
Tras dormir unas horas, la ciudad se mostraba distinta; el cansancio no es el mejor amigo para descubrir lugares nuevos. Con el wifi del hotel busqué un restaurante vegano cercano: era hora de probar la famosa comida vietnamita.
Comenzó a llover y, con mi poncho de viaje, recorrí el barrio entre charcos. Me sorprendieron las banderillas rojas y amarillas, celebrando la independencia nacional. La historia se hacía presente en cada esquina.
Después de merodear bajo la lluvia por las ruidosas calles, me refugié en un café. Allí recordé que había un lago en este barrio, un respiro verde en la urbe. Busqué paz junto al lago; no la encontré, pero el bullicio sonaba más lejano. Exhausta, me retiré a mi refugio de aire acondicionado y silencio.
🌀2º día: planificación del viaje a Sapa
Al segundo día, agotada y bajo una lluvia constante, decidí comprar mi billete para Sapa, el destino que me inspiró este viaje.
Leí que un tifón se acercaba al norte y que Sapa recibiría fuertes lluvias. Me asustaba, pero Hanoi no era mi sitio. Decidí dejar de preocuparme y esperé la confirmación del autobús. Con mi inseparable poncho compré una SIM de Viettel y lo necesario para el viaje.
Después de completar mi misión con éxito, me senté en otro bonito rincón y probé el egg coffee. Este café, con yema de huevo en lugar de leche, nació en tiempos de escasez durante la guerra francesa.
🌪️3º día: tifón número 10

Al día siguiente recibí un mensaje: mi viaje a Sapa se posponía debido a desprendimientos en la carretera, consecuencia del tifón número 10 de la temporada. Sentí miedo, pero un paseo por el lago y las celebraciones me hicieron olvidar la situación.
Era mi última noche en Hanói y la celebré en mi lugar favorito: The Hidden Gem Café, un oasis creativo en medio del caos. Me tomé su delicioso pho (plato típico vietnamita) y, con el estómago caliente, regresé al hotel.
🚌4º día: sleeper bus a Sapa
Partimos de Hanói con dos horas de retraso y bajo un aguacero implacable. No eran las mejores condiciones para un viaje de siete horas. “¡Deja de preocuparte, Marta! ¡Disfruta del momento!”, me repetía. Al salir de Hanói, el río rozaba el desbordamiento, pero mis pensamientos estaban en Sapa y en el tifón número 11, que allí me esperaba.
El viaje me estaba enseñando que no siempre se puede planear, pero sí confiar.
Al dejar la urbe atrás, la lluvia cesó y empecé a disfrutar del paisaje y de la comodidad del sleeper bus. En una parada, el conductor nos informó —con Google Translate— que la carretera estaba cortada. Paciencia… mientras tenga mi cama en el bus, no hay problema.
Dos horas después reanudamos el trayecto y todos lo celebramos, incluso el conductor. La felicidad no duró mucho: entramos en una zona de lluvia torrencial y visibilidad nula, mientras la luz del día se desvanecía.
Ya de noche, con autobuses delante y detrás, el tráfico se detuvo. Desde mi ventana no comprendía la situación. De nuevo la carretera bloqueada por otro desprendimiento. La tensión me invadió, pero la esperanza resistía.
Cuatro horas después, y tras ver cómo una excavadora nos “despedía”, retomábamos el camino. Avanzábamos por una carretera de montaña, entre curvas y autobuses iluminados bajo la lluvia intensa.
🏔️¿Qué me espera en Sapa?
Y así, entre tormentas, carreteras cortadas y el bendito autobús que se convirtió en mi refugio, me acercaba a Sapa.
¿Qué me encontraría allí? ¿Sería tan mágico como lo imaginaba?
En la próxima entrada os cuento mi estancia en “la Suiza asiática”, rodeada de arrozales y montañas.
¿Planeas viajar por Vietnam? Antes de hacer la maleta, te invito a leer mi lista personal de consejos prácticos, mis favoritos y algunos aprendizajes reales.
¡Nos vemos en Sapa!
¿Has viajado por Vietnam en temporada de lluvias? ¿Te has enfrentado a algún tifón en ruta? Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios. ¡Compartir nos conecta! Suscríbete.



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