Llegamos a Hoi An desde Da Nang bajo un cielo gris y obras que no dejaban pensar.
La lluvia no cesaba y el río comenzó a desbordarse, empapando las calles y cerrando negocios.
Mi amiga fue evacuada y volvió a Da Nang. El tifón número 12 nos enseñó que no todos los destinos nos abrazan.