Da Nang, la ciudad costera del centro de Vietnam, llegó a mi viaje como una sorpresa inesperada. Tras días de lluvia en Ninh Binh, el reencuentro con una amiga y el sol entre palmeras marcaron el inicio de una etapa vibrante. Entre cafés para nómadas digitales, restaurantes veganos, rutinas creativas y una maleta perdida que volvió, descubrí una ciudad funcional, hospitalaria y llena de posibilidades.